jueves, 5 de diciembre de 2019

El arte como expresión del “otro”


                     

 "...Para mí, Argentina no reconoce la diversidad étnica que tiene… esa argentinidad se construye en una lógica netamente blanca y en esa negación sistémica, constante y aplastante de olvidarnos a nosotres mismos..."
                                                                                                                    Maximiliano Mamaní

En este contexto posmoderno y en la búsqueda de un reconocimiento real, no solo como un "otro" que se autopercibe diferente, el que desde la otredad lucha por el reconocimiento, no solo de su identidad sexual sino también de lo social, cultural, histórico y racial, Maximiliano viene a romper con la estructura de un importante aspecto de la cultura nacional, con la propuesta de hacer folclore de una manera disímil.
Su iniciativa aparece como una redefinición de la cultura y de la tradición. Pensar la danza folclórica, configurada bajo la heteronormatividad y cisnormatividad, es, de alguna manera, seguir los patrones estereotipados, asegurar la repetibilidad de ciertas conductas, normas y creencias.
La pareja de baile, hombre-mujer, es la frontera simbólica que refiere Hall. El hombre es hombre y la mujer es mujer. La Cholita Bartolina de Maxi se instala fuera de esa frontera, ubicándose del lado del “otro”, de lo desviante. Y es en este punto,  donde el deseo de disgustar irrumpe, desde el arte, como la forma de reclamo y creando la posibilidad de nuevos espacios en donde el folclore no esté limitado por la norma heterosexual. Redefiniendo la danza folclórica como un espacio cercano a la identidad de género.
Su construcción como "marica indígena" tiende a posicionarse desde la periferia y desde otra perspectiva, como un sujeto que pretende generar conciencia a través de sus actos y mostrando a la sociedad la ruptura de los mandatos coloniales imperantes, haciendo un reclamo por la lucha de la identidad, de su identidad de género, de su cultura y de su territorio.
Su arte reafirma la cultura del norte argentino revalorizando la cultura indígena. Enfatiza sus rasgos físicos, su indumentaria, su danza, su música, su tierra. Maximiliano destaca sus orígenes y sus raíces como legado ancestral, en un proceso de desconstrucción del concepto de colonizado que considera como “una población de tipos degenerados sobre la base de origen racial”.
Maximiliano a través de su personaje muestra que su cultura es visible. Sin embargo, en el juego del poder aparece como negada por la colonialidad. Bhabha, parafraseando a Foucault, sostiene que “la relación de conocimiento y poder dentro del aparato es una respuesta estratégica a una necesidad urgente en un momento histórico dado”. En este sentido, el colonizador visibiliza al “otro”, en tanto, necesita reconocerlo para poder explotar sus territorios en detrimento de los que luego serán (son) “invisibles”.
Retomando la cita inicial se observa una fuerte carga semántica, particularmente en la lógica predominante de la blanquitud. Maximiliano exacerba su color de piel como un límite o una condición de inferioridad marcada por la colonia, al decir de Fanon “el Negro sigue siendo un negro”. Esta diferencia negativa y estereotipada no le representa un límite real, sino que lo impulsa a ser lo que es y lo que quiere ser. Movilizando el pensamiento y las acciones de aquellos que aún se encuentran circunscriptos por los conceptos impuestos por la colonia. Maximiliano ratifica su identidad ideológica y psíquica reflejando la oposición al discurso colonial. El discurso que representa “los modos de diferenciación, defensa, fijación y jerarquización” empiezan a ser cuestionados a través del arte.
El arte es para todos, pero hay quienes lo interpretan de distintas formas. Por un lado, se encuentran los  que se ven y se sienten movilizados, interpelados, desafiados a cambiar la realidad no desde lo utópico sino desde su otredad, de la marginalización en busca del reconocimiento. Por otro, los que persisten reproduciendo desde la práctica  el discurso hegemónico, que Dyers, citado en Hall (2010), explica:
El establecimiento de la normalidad (es decir, lo que se acepta como ‘normal’) a través de los tipos y estereotipos sociales es un aspecto del hábito de gobernar a grupos […] de intentar formar toda la sociedad de acuerdo con su propia visión del mundo, su sistema de valores, su sensibilidad y su ideología. Tan correcta es esta visión del mundo para los grupos dominantes, que la hacen aparecer (como en realidad les parece a ellos) como ‘natural’ e ‘inevitable’ —y para todos— y, en tanto son exitosos, establecen su hegemonía.

De esta manera y en consonancia con la propuesta artística de Mamaní se propone ver el siguiente video que refleja el avasallamiento del poder hegemónico representado por las grandes empresas. Es otra muestra del arte que intenta movilizar y crear un cambio.



10 comentarios:

  1. Buenas noches. Estoy totalmente de acuerdo con el planteo de esta idea "el colonizador visibiliza al “otro”, en tanto, necesita reconocerlo para poder explotar sus territorios en detrimento de los que luego serán (son) “invisibles”.
    P.D: ya lo había visto al video y me encantó. Mucho más la segunda parte.
    Saludos cordiales.

    Antonella González
    Blog: anthropos

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  2. El último aporte que realizan sobre el vídeo artístico de Bartolina Xixa, me pareció muy valioso, ya que refleja que su arte para incomodar trasciende sus derechos personales, hacía una lucha por derechos (el territorio, por ejemplo) e identidades colectivas. ¡Gracias!

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  3. En el útimo video se percibe el reclamo por la contaminación ambiental. Danzar como el personaje de Bartolina Xixa en un basural demuestra el amplio compromiso de Maximiliano Mamaní no solo por levantar la voz de las minorías discriminadas, sino también para la concientización del cuidado de nuestra Pachamama.

    Pablo Orellana

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  4. "La tierra es de los que luchan" se puede escuchar en una de las partes del video, y demuestra que a Maximiliano no solo le importa bailar (entendiendo al baile como el móvil que materializa su lucha) para ser el drag que busca reconocimiento, sino que además reclama los derechos de esa tierra que lo vio crecer y lo hizo sentirse parte de algo.

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  5. Hola chicas, su texto me parece muy interesante ya desde la cita que eligieron para comenzarlo, pues creo que refleja indudablemente aquello con lo que Maximiliano intenta romper. Además, me llama mucho la atención la idea de que Bartolina, al no encajar dentro de lo que se considera masculino ni femenino se ubica del lado del "otro" por tener una conducta considerada desviante desde el poder hegemónico, empleando eso como una herramienta de lucha y para visibilizar a ese "otro" que ha sido siempre utilizado y descartado, como bien señalan ustedes. Muy interesante su trabajo, chicas. ¡Saludos!

    María Emilia Villaverde Gómez

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  6. ¡Buenas noches compañeras!
    Coincido totalmente con lo expuesto por ustedes, me encanta el modo en que Maximiliano hace arte a través de su representación a Bartolina mediante la propuesta de hacer folclore de una manera diferente.En este contexto posmoderno es necesaria la búsqueda de un reconocimiento real como un "otro" que se autopercibe diferente como así también su lucha por el reconocimiento en cuanto a identidad sexual, social, cultural, histórico y racial, ya que nuestra sociedad tiene rasgos con estereotipos que se encuentran lamentablemente definidos como a su vez excluyentes, en donde se hace imprescindible un cambio de mirada ante ideologías que por décadas han perpetrado a un sector de la sociedad.

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  7. ¡Hola compañeras!Soy Marisol Alonso Alvarez
    Quisiera retomar esta cita "El arte es para todos, pero hay quienes lo interpretan de distintas formas". Maximiliano intenta romper con los estereotipos que impone la hegemonía, (varón- mujer) dando lugar a la pluralidad, y a la diversidad. Estos aspectos, se consideran "desviantes" desde lo impuesto por la hegemonía.

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  8. ¡Buenas noches colegas!
    Maximiliano/Bartolina recrean artísticamente la metáfora de la suciedad por nuestro color de piel y que tanto interés y empeño pusieron los discursos coloniales en erradicar, así lo plantea Hall cuando postula:
    "El jabón simbolizó esta “racialización” del mundo doméstico y la “domesticación” del mundo colonial. En su capacidad para limpiar y purificar, el jabón adquirió, en el mundo de la fantasía de la publicidad imperial, la calidad de objeto-fetiche. Aparentemente tenía el poder de lavar la piel negra y hacerla blanca así como de remover la mugre, el sucio de los tugurios industriales y de sus habitantes —los pobres no lavados— en casa, mientras que mantenía el organismo imperial limpio y puro en las zonas de contacto racialmente contaminadas".
    El artista sabe lo que hace, domina un saber que le permite poner en movimiento un discurso propio y transgresor que desagrada e inquieta, aunque no por ello deja de interpelarnos.

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  9. Maximiliano es, sin duda alguna, el gran ejemplo de gritar por la igualdad y la inclusión desde las raíces originarias de nuestras culturas. Cuántas veces hemos visto personas que abandonan sus culturas por "encajar" en una sociedad de "clones".

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